Autor: Sergio Bastieri


 

200 años de independencia:
Nada más… ni nada menos…

No es poco, pero tampoco es tanto tiempo. Y si, somos una Nación adolescente, con todas las dudas y las contradicciones de un adolescente. ¿Sera por eso que aún seguimos cometiendo los mismos errores? Es muy probable. Pero también es cierto que poco a poco estamos evolucionando, que hay muchas cosas buenas y muchas otras que aún debemos mejorar.
Pero lo bueno es que podemos decir lo que pensamos, podemos disentir y discutir con esa pasión futbolera tan explosiva que es una de nuestras características más inconfundibles, haciendo uso de nuestra libertad de expresión que tan generosamente la democracia, que sí supimos conseguir, nos brinda. No se trata de que pensemos todos igual ni de que no existan “grietas” que nos separen. Justamente de eso se trata la democracia. Es a partir del disenso y la confrontación de las ideas que se construye una Nación. Lo único que importa es que estemos de acuerdo en un punto fundamental
e irrenunciable: Que entre nosotros prime el respeto y el amor por nuestra tierra más allá de cualquier ideología, diferencia, incluso la más profunda, la más extrema antinomia. Es fundamental saber que ese
otro que no piensa igual que yo, que es distinto a mí, que tiene otra visión del mundo y de la realidad, es primero mi compatriota, que compartimos la misma tierra, y eso nos hace iguales: hermanos. Pasaron ya 200 años desde aquel 9 de julio en que un grupo de hombres, de COMPATRIOTAS decidió que debíamos emprender nuestro propio camino como una Nación libre, soberana e independiente. Y aquí estamos: con 200 años recorridos: a veces mal, otras veces bien. Pero seguimos con un camino frente a nosotros mucho más largo por recorrer.
La Yunta también tiene que ver con eso: con poder entregarle a la comunidad algo de lo mucho que ella nos brinda cada día. Sin ningún otro interés que el placer de dar lo mejor que tenemos y contribuir con nuestro granito de arena a la cultura y la educación de esta Nación adolescente, si: pero independiente libre y soberana.
Gracias Sergio Bastieri por regalarnos esta obra maravillosa, por pensar en cada uno de nosotros al momento de escribirla, ¡Disfruten la función y viva la Patria!

Carlos Kaspar